Nissan superó a Porsche con el GT-R. Ahora, el nuevo 911 Turbo lanza el reto. Aquí sabremos por qué ser el más rápido no lo es todo, sino que importa más cuál recupera la esencia de un verdadero deportivo.
Para enfrentar a estas dos bestias del asfalto, no se nos ocurrió ningún lugar mejor que un circuito. El Driving Center Gross Dölln (Alemania) fue el trazado elegido. En 2.4 km de longitud se suceden curvas, cambios de peso y subidas. Es como una montaña rusa, es decir, justo lo que les hace falta a dos deportivos para demostrar lo que llevan dentro.
En esta ocasión, se enfrentan dos auténticos maestros de la materia: El Nissan GT-R
y el Porsche 911 Turbo. ¿Te suena de algo? Sí, estos coches tienen una cuenta pendiente. Hace algunos meses, el japonés se permitía el lujo de mirar por el retrovisor al de Zufffenhausen. Ha llegado la hora de la revancha. El 911 Turbo acaba de renovarse y el GT-R debe demostrar si sigue siendo el mejor.
El Porsche es ahora más potente (493 hp), más sólido (cuenta con tracción integral con embrague multidisco) y cambia más rápido (gracias al PDK opcional). ¿Será suficiente para un espectacular contraataque?
La teoría dice que sí, porque tiene inyección directa, una mayor cilindrada (3.8 en vez de 3.6 litros) y un turbo modificado. Así que, el 911 supera al potente GT-R (478 hp) en quince caballos. Eso está muy bien, pero ¿qué significa en la práctica?
Mucho. Gracias al Launch Control, el Porsche, que pesa 140 kilos menos, se escapa con mucha facilidad del Nissan. El japonés, al pisar el acelerador, primero se permite respirar hondo, espera obedientemente las órdenes de la cadena de mando electrónica, y después arranca de forma bestial. Eso se traduce en que necesita seis décimas más para llegar a los 100 km/h. Y hasta los 200, el alemán le quita casi dos segundos.
Pero lo que realmente importa es la prueba en circuito. Y aquí es donde el Nissan se impone, apoyado en una capacidad de aceleración fantástica, una frenada mucho más incisiva, un cambio menos brusco y un comportamiento más equilibrado. Incluso perdona errores de conducción muy bruscos. Parece que no lleva ruedas, sino ventosas. El GT-R y el asfalto apenas se separan el uno del otro. Y en caso de que haya una pérdida de adherencia, el conductor puede corregirlo moviendo el volante. Es casi imposible repartir mejor la tracción a las cuatro ruedas.
El Porsche exige más. Si levantas el acelerador en las curvas, se cruza. Igual que cuando aceleras demasiado a la salida de un giro. Pero cuando vas conociendo cómo reacciona, lo controlas fácilmente con el acelerador y dejando que la tracción integral (manda la potencia en primer lugar a las ruedas traseras) te ayude a llevarlo.
Al final, el Porsche es seis décimas más lento que el Nissan en el tiempo por vuelta, así que no ha podido quedarse con la revancha. Pese a todo, ésta ha sido una prueba muy divertida y que ha dejado claro que el modelo más excitante es el Nissan GT-R. Y eso que el 911, al contrario que el nipón, hace que la sangre te hierva aún más rápidamente. Eso es algo de lo cual se encarga el sonoro gruñido de su motor y una dirección perfecta. Eso sí, en autopista no parece tan acertado porque si circulas a gran velocidad, el 911 hace mucho ruido y notarás cada imperfección, por lo que deberás ir más concentrado y agarrarte al volante con más decisión.
Entonces, ¿el Nissan es mejor deportivo y más apropiado para viajar? Nada de eso. El GT-R es tan duro que casi duele. Las carreteras en mal estado se convierten en una tortura y su elevado consumo te llega a quemar. Para compensar, te diré que cuesta 80,000 euros menos que el 911 Turbo.
Aquí hablamos de gustos: no influyen en el resultado
Transmisión de doble embrague para 478 y 493 hp. Por eso, los dos se llevan todas las estrellas en el apartado de temperamento. No así para el de la imagen. El Nissan también va camino de convertirse en un icono, sobre todo entre los más jóvenes; pero el nombre Porsche aún tira mucho, sobre todo combinado con turbo. Así que una estrella más para el 911. La extremadamente dura suspensión del Nissan estropea la comodidad, y el sonido turbo, más bien discreto, también nos gusta menos que el del Porsche. Su dirección tan fina pone al 911 por delante en la diversión de conducción. Está claro que los dos son verdaderos coches de ensueño y, al final, el que decide es el gusto personal. Y ya se sabe: ¡Para gustos... colores!

Conclusion
Deportivos de calle. El 911 Turbo y el GT-R son increíblemente rápidos, absolutamente fascinantes y asombrosamente dinámicos. Entre los dos, el auténtico y apasionante Porsche es ideal para los puristas, mientras que el Nissan es más bien un perfeccionista futurista. Al final, la receta del japonés resulta más sabrosa, porque en pista el GT-R deja atrás al 911. Ése es un factor a tener muy en cuenta, pero más determinante la diferencia de precio: casi 80,000 euros (1,576,000 pesos).

