Regresa el quemallantas

 

El Dodge Challenger está de vuelta: la versión retro del famoso muscle car que manejaban los hermanos Duke en el condado de Hazzard tiene todo lo que hizo tan populares a los coches americanos de los años 60: estilo, un enorme V8 y potencia a raudales. Todo acompañado por una buena porción de Mercedes.

Calor, desierto y algunos cactus a los lados de la carretera de Cali­fornia. Los ocupantes del coche de adelante, los que están parados en el semáforo, están buscando pelea. Quieren quemar llanta. Puro power de ese que se nota en el asfalto. Yo puedo dárselo todo, y presionó el botón: ESP off. El pie izquierdo en el freno; el derecho lleva al V8 directamente a las 4 mil 800 rpm. El Challenger hace un surco con las ruedas traseras y el humo blanco sale por debajo de las salpicaderas traseras como si fuera una locomotora. Y no se mueve ni siquiera un milímetro. “Burnout”, los niños tienen la quijada en el suelo, algunos transeúntes sonríen embelesados. No los hago esperar más, suelto el freno, el Challenger da un par de coletazos al cruzar la calle y los neumáticos dejan una huella indeleble. Es un Mercedes el que está recreando los años 60, aquellos tiempos cuando las bombas de gasolina marcaban números más amables. No lo digo en broma, el sistema de arranque del icónico muscle car americano de cepa con el carnero de Dodge al frente, proviene de la vieja Clase E de la marca de la estrella de tres puntas.

  Lee la nota completa en AUTO BILD de julio.
Cómprala en tu puesto de revistas o



 
 
 
Quiénes somos Lyrsa Suscripciones Contacto Publicidad