La creatividad de André Citroën nunca tuvo freno y el Traction Avant es prueba de ello. Hoy, la firma que lleva su apellido, cumple 90 años creando autos fuera de serie...por no decir únicos.

Puedes haberlos amado u odiado; hay quien los tachó de tener una carrocería demasiado blanda o dar problemas de mantenimiento... Pero lo que nadie ha podido negar de los Citroën es su gran esfuerzo por ser coches diferentes.


Hoy, quizás no sean estéticamente tan avanzados, pero su tecnología es la heredera de esas espectaculares innovaciones que, en su momento, se adelantaron tanto a su tiempo. Igual que el padre de la marca.


André Citroën nació en París en 1878. A los 22 años, descubrió en Polonia, por casualidad, las bondades de un engranaje compuesto por un triangulito repetido muchas veces, que en los escudos heráldicos se denomina chevrón. Compró la patente y fue interesándose más y más por los modos de producción en serie americanos.


Tras haber trabajado con éxito como administrador general de Mors Automóviles, y fabricar granadas para el gobierno francés en la Primera Guerra Mundial, en 1919 crea con su apellido una compañía para fabricar automóviles. Su logo fue ese doble chevrón con el que cambiaría, para siempre, muchas cosas de la industria del motor.

¡Adelante con todo!
La primera red comercial y de postventa, el primer servicio de cobertura para accidentes de coche, la primera apuesta por las carrocerías totalmente de acero, los primeros coches de pedales para niños... Nada parecía frenar la creatividad de Citroën ni su capacidad de organización y liderazgo. En la década de los 30, su empeño por producir mucho y más barato tensó la cuerda, hasta el punto de tener que decidir entre sanear las cuentas con los modelos que ya tenía o hacer uno nuevo.


André pensaba que si una idea era buena, no importaba su costo. ¿El resultado? El novedoso Traction Avant, con carrocería monocasco (ensayada antes por Lancia) y proyectado por el ingeniero André Lefèbvre, y el diseñador Flaminio Bertoni (padres del 2CV, entre otros). Su nombre se debía a la tracción delantera, que sustituía la propulsión para darle un comportamiento más estable debido a su bajo centro de gravedad. Era amplio, elegante y muy cómodo gracias a otras novedades: el motor flotante con apoyos especiales y la suspensión hidroneumática, estrenada en el Tracción Delantera 15/6H y popularizada luego por el ID/DS.


Un punto de no retorno
Desgraciadamente, el éxito del revolucionario CitroënTraction Avant no impidió que la situación financiera empeorara y la empresa Michelin, su principal acreedor, intervino en 1934 las cuentas a instancias del gobierno francés para salvar la compañía. Un cáncer acabó con la vida de André en 1935, pero no con el germen de la innovación que marcaría los futuros modelos de la marca francesa.


A sus 90 años, la firma del Grupo PSA está con Peugeot desde 1976 y cierra ahora la década, luchando por los primeros puestos del mercado en Europa. Domina el Mundial de Rallys (con el C4, Loeb se ha proclamado este año por sexta vez). ¿Y mañana? Citroën ya tiene prototipos con los que sumarse al carro eléctrico y adelantarse al futuro... y a su propio centenario. ¡Felicidades!

Rodrigo Fersainz

 

 

 



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