Ya puedo ponerme las gafas de sol y acariciar la lámina del Z4. ¡Qué alegría! Me han dicho que la nueva generación ya no cabecea como el Z3 de 1996 y es más sensato que el alocado Z4 de 2002. Me quito las gafas de sol y tengo ante mí, me parece, al BMW más bonito producido en varios años. Y con mucha diferencia.

Sus medidas son perfectas. El recién llegado es bastante más largo, creció 24 cm y se ensanchó 10 cm, aunque su altura se redujo en 8 cm.

El diseño no deja lugar a dudas que es puro roadster: capó ultralargo, los asientos montados casi en el eje trasero y una cajuela muy corta y alta que casi parece encogida. ¡El resultado es fabuloso! Incluso con un techo tan bajo, el Z4 es precioso de punta a punta.

Lo mejor es que la belleza no es una promesa vacía. Tal y como se puede comprobar observando las motorizaciones disponibles: van del sDrive 23i con 204 cv, hasta el sDrive 35i con 306 cv. En caso de que tú también estés confundido como yo, debo decirte que el sDrive 23i en realidad lleva un motor de 2.5 litros, aunque eso no importa tanto si estás familiarizado con los estupendos motores de seis cilindros en línea y la tecnología Efficient Dynamics.

El habitáculo del Z4 creció, pero nadie va a perderse dentro. Sus duros asientos deportivos, son ergonómicos para que te encuentres cómodo, mientras accionas el mecanismo que apenas tarda 20 segundos en abrir el techo y dejar tu cabeza al aire libre.

El propulsor biturbo de tres litros con 306 cv suena ronco y agresivo. Gracias a la inyección directa empuja desde muy abajo con mucha fuerza (295 lbs-pie a1,300 vueltas) y sube rápidamente de giros, lo cual es típico de BMW. Eso, junto con la caja de cambios de doble embrague con siete velocidades, que cambia de forma muy rápida y suave, produce hormigueo en el estómago al acelerar.

A baja velocidad se va muy protegido detrás del parabrisas inclinado, y a la cabina, o cockpit como en este caso es más apropiado decirle, tan sólo llega una suave brisa. En cuanto pisas a fondo, el viento irrumpe como un torrente dentro del habitáculo. Así es como tiene que ser, porque el Z4 sigue siendo un auténtico roadster.

Donde dejó de lado la pura y dura doctrina roadster es en el reglaje del chasis. El Z4 tiene una dirección muy precisa, es muy ágil y es un verdadero placer comprobar con qué ganas toma cualquier curva. A pesar del DSC, la cola es muy vivaz y siempre está dispuesta a escaparse. Aun así, no es un deportivo nervioso y duro. Su suspensión es correcta, y por eso se adapta también a una escapada tranquila bajo el sol.

  BMW Z4
Motor 6 cilindros biturbo, del. long.
Válvulas 4 por cilindro
Cilindrada 2,979 cc
Potencia 306 cv a 5,800 rpm
Par máximo lb-pie Par 295 lbs-pie a 1,300 rpm
Transmisión Cambio de doble embrague con siete vel.
Tracción Propulsión trasera
Frenos Disco ventilados del./tras.
Neumáticos del. 225/45, tras. 255/40 R 17
Velocidad máxima 250 km/h
0-100 km/h 5,1 s
Capacidad de cajuela 180 l(techo abierto)–310 l (cerrado)
Capacidad del depósito 55 lts
Consumo medio 11.1 Km/l
Emisiones CO2) 210 gr/km
  Precio N.D

MOTORES Z4 sDRIVE 23i Z4 sDRIVE 30i
Potencia
V8/del./long
6L/del./long
Cilindrada
4 por cilindro/4
4 por cilindro/2
Par máx.
Cadena
Cadena
0-100 km/h
4,163 cc
2,979 cc
Velocidad máx.
350@ 6,800
326 @ 5.800
Consumo-emisiones
324.48
331.86
  Precio 39.900 euros 47.900 euros




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