AUTO BILD sobrevuela y te lleva de la manos por la historia de los legendarios cupé y roadster Mercedes-Benz SL.
Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los países de Europa trataban de renacer de sus cenizas, con mejor o peor suerte según el bando elegido: Gran Bretaña y Francia habían vencido a los nazis gracias a la ayuda de EEUU y la entonces URSS -que se revelaba como la nueva superpotencia a la que enfrentarse ideológica y territorialmente sin ataques directos en la denominada guerra fría-; España había mantenido una neutralidad germanófila que la había privado de las ayudas internacionales tras su guerra civil; y a Alemania e Italia les iba a tocar salir adelante como las grandes perdedoras de la contienda.
A pesar de los diferentes puntos de partida, en ninguno de los dos lados estaba la economía para saltar de alegría, por lo que no es extraño que los años 50 fueran la edad de oro para los coches pequeños y económicos como los famosos Citroën 2CV (1948), Fiat/Seat 600 (1955/57), Austin Seven/ Mini Morris (1959). Lo curioso fue que unos ingenieros alemanes como Nallinger y Uhlenhaut no se conformaran con esperar tiempos mejores transportándose en un VW Sedán cualquiera y resolvieran llevar de nuevo a Mercedes-Benz hacia la gloria perdida.
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en AUTO BILD de agosto.
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